Esencia de salvaje.

La Salvaje Esperanza

Éramos dioses y nos volvieron esclavos.
Éramos hijos del sol y nos consolaron
con medallas de lata.
Éramos poetas y nos pusieron a recitar
oraciones pordioseras.
Éramos felices y nos civilizaron.
Quién refrescará la memoria de la tribu.
Quién revivirá nuestros dioses.
Que la salvaje esperanza siempre sea tuya, querida alma inamansable.

-Gonzalo Arango-

Recordando nuestra condición de que ante todo seguimos siendo seres humanos.

lunes, 31 de enero de 2011

El ser ambiental.

¿Cómo definimos el ambiente? Según la RAE es: Condiciones o circunstancias físicas, sociales, económicas, etc., de un lugar, de una reunión, de una colectividad o de una época. En pocas palabras, todo lo que tenemos y percibimos al redor.  Sin embrago, deteniéndonos ahí surge una pregunta: ¿Cuánta importancia le damos a lo que nos rodea? Y más allá: ¿Cuán separados de nuestro entorno estamos de verdad? Día a día pasamos de un ambiente a otro, es imposible no estar en un ambiente o no ser parte de él. Al ver la presencia tan inmensa que éste posee comenzamos a la vez a ver la influencia inevitable que deja y cómo nos marca constantemente en nuestras vidas. Pero todo eso ya lo sabíamos, lo que a veces no percibimos es la rapidez y profundidad de tal influencia.

Un ejemplo bastante común es cuando nos encontramos con un grupo de personas, conversando de cualquier cosa, riéndonos, alegres. De repente, llega una persona que viene con rabia, malgeniado y sin ganas de hablar; y, como si fuera por arte de magia, la energía y la actitud de tal individuo se esparcen. El grupo que antes estaba alegre y riéndose se encuentra ahora serio y preocupado; no obstante, es posible ver el otro lado de la moneda, puede ocurrir lo opuesto. La persona que estaba triste y sin energía se vuelve más relajada y alegre. Pero es clave tener en cuenta que en los dos casos pasa algo muy claro: la energía se contagia, el sentimiento predominante en el ambiente ejerce presión casi de inmediato. Poniendo esto en una perspectiva global, imagínense un ambiente inmenso compuesto por 7 mil millones de personas, en otras palabras, la tierra. ¿Qué influencias generaría éste sobre nosotros?

Ahora bien, teniendo esto presente veamos una pequeña evolución de algunos de nuestros múltiples ambientes. El primer ambiente que todos conocemos es el familiar, todo empieza allí en la familia, cualquiera que sea. ¿Cómo nos recibió el mundo en ese primer espectro, con qué condiciones? ¿Nos mostró el amor, el cariño, la alegría, o todo lo contrario, el odio, el abandono, el rechazo? Esas son nuestras raíces, nuestra primer impresión del mundo que llevaremos por siempre y nos marcará siempre. El ambiente escolar, aún otro entorno cuyo tinte es indistinguible, ocurre lo mismo, aparecen las mismas preguntas: ¿Qué tipo de circunstancias físicas, sociales, económicas, humanas etc. tuvimos? ¿Qué fue lo que experimentamos, qué conclusiones e influencias tomamos de ellas? La lista sigue, pasamos por una cantidad exuberante de entornos, el trabajo, la casa, los círculos sociales y de amigos, etc. Al desarrollarnos descubriremos muchos ambientes más, y de todos es posible cuestionarnos lo mismo. Cada ambiente deja su tinte, su influencia.

Refiriéndonos ahora a nuestro desarrollo y comportamiento, los cuales están claramente ligados con el entorno que los envuelve. Afirmaciones tales cómo: "los seres humanos son violentos" o "el ser humano sólo piensa en si mismo" sólo sirven como justificaciones para seguir nuestra vida sin darnos cuenta del "porqué" de ésta. No son únicamente los seres humanos los violentos, lo es también el ambiente; no son únicamente los seres humanos los egoístas, lo es de la misma forma el ambiente. Pero atención, es prudente precisar que el ambiente nunca será el culpable directo de tales condiciones, será el cómplice. Los co-creadores de los ambientes son precisamente los seres humanos, los cuales también son responsables de que el entorno mantenga su estado. Nos referimos acá a una relación complementaria, humano-ambiente. Ninguno ejerce presión suficiente para sub-ordinar al otro, se mantienen en un vaivén de fuerzas. Dado esto, como planteaba Norbert Elias, nuestro enfoque no debería estar puesto sólo en el ambiente -o bien en el humano- sino en la relación entre estos. 


Bertrand Russel decía que es imposible juzgar a un ser humano, dado que al juzgarlo estamos juzgando también su entorno, su crecimiento como persona, su educación familiar y desarrollo, en resumidas cuentas...todas sus experiencias a través de los ambientes por los que ha pasado. Dado que es imposible escoger en que ambiente uno llegará al mundo, sería irracional juzgar utilizando una lógica binaria (bueno/malo, inmoral/moral, inteligente/estúpido), al igual que no tener en cuenta la pluralidad de ambientes y experiencias que ha vivido. No obstante, todo esto no equivale a decir que el ser humano no es responsable de sus acciones, al contrario, si algo debemos mantener claro es eso. ¿Qué ocurre? Clasificar las acciones arbitrariamente como correctas o incorrectas sin tener en cuenta todo el desarrollo humano debe dejar de ser algo aceptable.

Hablar de una esencia humana única e incambiable es verdaderamente imposible, lo que si es un poco más entendible es el comportamiento humano, del cual existe una variedad inmensa y es totalmente alterable. Varios psicólogos y neurólogos, los cuales han hecho estudios sobre el comportamiento humano y qué lo determina, han llegado a conclusiones sorprendentes sobre el tema en cuestión. Realizaron un estudio en una cárcel que demostró como las personas que han sido abusadas o maltratadas durante su niñez tienden a ser mucho más violentas cuando adultas. ¿Sorprendente? Quizas no para algunos, pero llevémoslo un paso más adelante: una sociedad que desde su "niñez" ha sido maltratada y abusada; no sería poco prudente afirmar que esa misma sociedad sea violente cuando "adulta". Si comprendemos los ambientes, empezaremos a comprender gran parte del comportamiento y las actitudes de las personas, y vice-versa.


Diariamente escuchamos de problemas como violencia, abusos, abandonos, sin embargo pocas veces miramos en retrospectiva: ¿Es posible qué todo esto cambie...sin cambiar el ambiente? No se puede. Buscamos soluciones para los síntomas pero fallamos al encontrar y reparar la causa raíz. Cárceles, leyes, castigos y sentencias son soluciones temporales, que no comprenden el problema en su totalidad. Creando ambientes con amor, comprehensión y consciencia; estamos a la vez ayudando a crear seres humanos amorosos, comprehensivos y conscientes. Es nuestra elección, hagámosla posible juntos. Cambiando ambientes, transformamos personas; transformando personas, cambiamos el mundo. ¿Cómo son tus ambientes?

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