Esencia de salvaje.

La Salvaje Esperanza

Éramos dioses y nos volvieron esclavos.
Éramos hijos del sol y nos consolaron
con medallas de lata.
Éramos poetas y nos pusieron a recitar
oraciones pordioseras.
Éramos felices y nos civilizaron.
Quién refrescará la memoria de la tribu.
Quién revivirá nuestros dioses.
Que la salvaje esperanza siempre sea tuya, querida alma inamansable.

-Gonzalo Arango-

Recordando nuestra condición de que ante todo seguimos siendo seres humanos.

lunes, 7 de febrero de 2011

La historia del viejo Sr.Hommel.

"¡Hommel, Victor, 87, muerte natural, Hommel, Victor, 87, muerte natural!" Llamaba frenéticamente la secretaria principal, con un tono lleno de desinterés y monotonía. Había una línea inmensa que llegaba hasta donde el ojo fuera capaz de ver, en algún sitio cercano de la aparente mitad se vio la figura de un hombre saliendo hacia el frente.


Victor caminaba lentamente pero constante, era un hombre que aún con sus años había conservado un poco de su cabello, sus arrugas delineaban su cara y llevaba un par de grandes gafas con un borde negro grueso. Llegó al final con una mirada que se disputaba entre sorprendido e indiferente.

"Señorita, si mis oídos me sirven todavía, creí haber escuchado mi nombre.

Buenos días Sr.Hommel está usted en lo correcto, efectivamente llamé su nombre. Ahora si es usted tan amable y me hace el favor de llenar los formularios apropiados, me haría un gran favor.

¿Qué significa esto, qué formularios? ¿Es una prueba?

No, Sr.Hommel, no es una prueba. Llénelos por favor, sea considerado con la gente que sigue esperando en fila."

Distraído, Victor volteo su mirada hacia el cielo y le pareció ver un punto negro que cada vez se hacía más y más grande. Unos segundos después se veía debilmente la figura de una camión, cuando finalmente lo vio claramente quedó asombrado. Se trataba de un camión muy viejo, sin embargo, parecía estar en perfecto estado, en su lado leía en grandes letras: "ENTREGA DE ORACIONES". Disminuyo su velocidad hasta detenerse y en cuestión de segundos abrió sus puertas para ser recibido por un equipo de trabajadores que descargaban sus contenidos a una pequeña puerta que tenía un aviso arriba: "PROCESAMIENTO DE ORACIONES". Volvió su mirada a la señorita que tenía ahora una mirada extremadamente impaciente.

"Señor, ¿sería posible que me permitiera continuar? Como le venía diciendo señor, debe llenar estos formularios lo antes posible. Déjeme recordarle algunas cosas, si usted murió mayor de 85 años por favor llene también el formulario que dice OA8, si usted murió por causas naturales debe llenar al igual los formularios ND1 y ND3. ¡Ah! Por cierto antes de que se me olvide, debe estampillarlos todos en la oficina de estampillas que queda al lado de las puertas. !Tinta roja, no negra!

Perdón, pero creo que... ¡Señorita!¡Señorita! ... debe haber algún..."

Sin decir una sola palabra se fue rapidamente a atender las otras personas en línea.

El pobre Sr.Hommel se sentía inmensamente frustrado y desesperado, le parecía que estaba siendo procesado tal como en una prisión. Mirando hacia todos los lados divisó una puerta inmensa metálica que estaba cuidada por dos figuras muy grandes al parecer con alas. Su vista anciana fue capaz de distinguir lo que parecían ser letras "..I..E..O", pero no alcanzaba a ver claramente. Si había algo que los años no le habían quitado al Sr.Hommel era su curiosidad, la cual lo llevó a aproximarse más y más a la gran puerta. Instantaneamente los guardias lo detuvieron.

"¿Qué quiere usted anciano? ¿Lo mandaron para acá?

-Les entregó los formularios-

No puede pasar por acá con estos formularios y de todas maneras no sé porqué quisiera. Allá abajo no hay nada que sea de su gusto, sólo caos. Deber moverse de acá señor. ¡Andando!"

Se devolvió y comenzó a caminar hacia el otro lado buscando la Oficina de Formularios. Cuando al fin llegó, se apoderó de él un aire pesado y aburridor, lo único que distinguía eran fila tras fila de pequeños cubículos llenos de gente llenando sus formularios. Desganadamente buscó uno vacío y se incorporó al grupo. Antes de haber entrado a la oficina había estado tan confundido y distraído, que pasó por alto completamente una grandiosa puerta bañada en oro con cinco letras enmarcadas en lo alto: "CIELO".

lunes, 31 de enero de 2011

El ser ambiental.

¿Cómo definimos el ambiente? Según la RAE es: Condiciones o circunstancias físicas, sociales, económicas, etc., de un lugar, de una reunión, de una colectividad o de una época. En pocas palabras, todo lo que tenemos y percibimos al redor.  Sin embrago, deteniéndonos ahí surge una pregunta: ¿Cuánta importancia le damos a lo que nos rodea? Y más allá: ¿Cuán separados de nuestro entorno estamos de verdad? Día a día pasamos de un ambiente a otro, es imposible no estar en un ambiente o no ser parte de él. Al ver la presencia tan inmensa que éste posee comenzamos a la vez a ver la influencia inevitable que deja y cómo nos marca constantemente en nuestras vidas. Pero todo eso ya lo sabíamos, lo que a veces no percibimos es la rapidez y profundidad de tal influencia.

Un ejemplo bastante común es cuando nos encontramos con un grupo de personas, conversando de cualquier cosa, riéndonos, alegres. De repente, llega una persona que viene con rabia, malgeniado y sin ganas de hablar; y, como si fuera por arte de magia, la energía y la actitud de tal individuo se esparcen. El grupo que antes estaba alegre y riéndose se encuentra ahora serio y preocupado; no obstante, es posible ver el otro lado de la moneda, puede ocurrir lo opuesto. La persona que estaba triste y sin energía se vuelve más relajada y alegre. Pero es clave tener en cuenta que en los dos casos pasa algo muy claro: la energía se contagia, el sentimiento predominante en el ambiente ejerce presión casi de inmediato. Poniendo esto en una perspectiva global, imagínense un ambiente inmenso compuesto por 7 mil millones de personas, en otras palabras, la tierra. ¿Qué influencias generaría éste sobre nosotros?

Ahora bien, teniendo esto presente veamos una pequeña evolución de algunos de nuestros múltiples ambientes. El primer ambiente que todos conocemos es el familiar, todo empieza allí en la familia, cualquiera que sea. ¿Cómo nos recibió el mundo en ese primer espectro, con qué condiciones? ¿Nos mostró el amor, el cariño, la alegría, o todo lo contrario, el odio, el abandono, el rechazo? Esas son nuestras raíces, nuestra primer impresión del mundo que llevaremos por siempre y nos marcará siempre. El ambiente escolar, aún otro entorno cuyo tinte es indistinguible, ocurre lo mismo, aparecen las mismas preguntas: ¿Qué tipo de circunstancias físicas, sociales, económicas, humanas etc. tuvimos? ¿Qué fue lo que experimentamos, qué conclusiones e influencias tomamos de ellas? La lista sigue, pasamos por una cantidad exuberante de entornos, el trabajo, la casa, los círculos sociales y de amigos, etc. Al desarrollarnos descubriremos muchos ambientes más, y de todos es posible cuestionarnos lo mismo. Cada ambiente deja su tinte, su influencia.

Refiriéndonos ahora a nuestro desarrollo y comportamiento, los cuales están claramente ligados con el entorno que los envuelve. Afirmaciones tales cómo: "los seres humanos son violentos" o "el ser humano sólo piensa en si mismo" sólo sirven como justificaciones para seguir nuestra vida sin darnos cuenta del "porqué" de ésta. No son únicamente los seres humanos los violentos, lo es también el ambiente; no son únicamente los seres humanos los egoístas, lo es de la misma forma el ambiente. Pero atención, es prudente precisar que el ambiente nunca será el culpable directo de tales condiciones, será el cómplice. Los co-creadores de los ambientes son precisamente los seres humanos, los cuales también son responsables de que el entorno mantenga su estado. Nos referimos acá a una relación complementaria, humano-ambiente. Ninguno ejerce presión suficiente para sub-ordinar al otro, se mantienen en un vaivén de fuerzas. Dado esto, como planteaba Norbert Elias, nuestro enfoque no debería estar puesto sólo en el ambiente -o bien en el humano- sino en la relación entre estos. 


Bertrand Russel decía que es imposible juzgar a un ser humano, dado que al juzgarlo estamos juzgando también su entorno, su crecimiento como persona, su educación familiar y desarrollo, en resumidas cuentas...todas sus experiencias a través de los ambientes por los que ha pasado. Dado que es imposible escoger en que ambiente uno llegará al mundo, sería irracional juzgar utilizando una lógica binaria (bueno/malo, inmoral/moral, inteligente/estúpido), al igual que no tener en cuenta la pluralidad de ambientes y experiencias que ha vivido. No obstante, todo esto no equivale a decir que el ser humano no es responsable de sus acciones, al contrario, si algo debemos mantener claro es eso. ¿Qué ocurre? Clasificar las acciones arbitrariamente como correctas o incorrectas sin tener en cuenta todo el desarrollo humano debe dejar de ser algo aceptable.

Hablar de una esencia humana única e incambiable es verdaderamente imposible, lo que si es un poco más entendible es el comportamiento humano, del cual existe una variedad inmensa y es totalmente alterable. Varios psicólogos y neurólogos, los cuales han hecho estudios sobre el comportamiento humano y qué lo determina, han llegado a conclusiones sorprendentes sobre el tema en cuestión. Realizaron un estudio en una cárcel que demostró como las personas que han sido abusadas o maltratadas durante su niñez tienden a ser mucho más violentas cuando adultas. ¿Sorprendente? Quizas no para algunos, pero llevémoslo un paso más adelante: una sociedad que desde su "niñez" ha sido maltratada y abusada; no sería poco prudente afirmar que esa misma sociedad sea violente cuando "adulta". Si comprendemos los ambientes, empezaremos a comprender gran parte del comportamiento y las actitudes de las personas, y vice-versa.


Diariamente escuchamos de problemas como violencia, abusos, abandonos, sin embargo pocas veces miramos en retrospectiva: ¿Es posible qué todo esto cambie...sin cambiar el ambiente? No se puede. Buscamos soluciones para los síntomas pero fallamos al encontrar y reparar la causa raíz. Cárceles, leyes, castigos y sentencias son soluciones temporales, que no comprenden el problema en su totalidad. Creando ambientes con amor, comprehensión y consciencia; estamos a la vez ayudando a crear seres humanos amorosos, comprehensivos y conscientes. Es nuestra elección, hagámosla posible juntos. Cambiando ambientes, transformamos personas; transformando personas, cambiamos el mundo. ¿Cómo son tus ambientes?

lunes, 24 de enero de 2011

Un universo interior.


Existe un mundo inimaginable dentro de cada uno de nosotros, es tan inmenso como el universo que nos contiene. Hemos logrado delinear lo que parecen ser sus límites, hemos hecho un mapa preliminar sobre él, hemos creado materias de estudio basándonos en lo que creemos conocer, lo hemos estudiado una y otra vez y aún así no logramos comprender la inmensidad que contiene. Hablo aquí de nuestro cerebro humano, nuestro motor que todo controla en nuestro cuerpo, a través del cual percibimos la llamada "realidad". Lo que creemos y lo que no, lo que valoramos y lo que no, lo que hemos aprendido, lo que hemos soñado, lo que hemos deseado, lo que hemos logrado, todo se encuentra allí.


¿Qué compone éste motor humano? Básicamente el cerebro humano consta de dos hemisferios (llamados derecho e izquierdo) y un cuerpo calloso que los une y funciona como una especie de puente entre los dos que permite utilizarlos paralelamente. Cada hemisferio comprende la realidad diferentemente, a primera vista parecerían como dos personas totalmente diferentes pero se complementan mutuamente al funcionar. 

Empezamos por el hemisferio izquierdo, el maestro de la lógica y el análisis, percibe la realidad linearmente, graba y archiva cada ocurrencia con la mayor cantidad de detalles posibles. Éste hemisferio piensa en números y palabras, es esa voz dentro de nuestra cabeza que nos habla y nos dice: "¿Será que sí? ... ¿Qué pasaría si? ... ¿Y si hubiera hecho..?"; es consciente del pasado y el futuro, le encanta clasificar y dividir. Es completamente racional, saca conclusiones basadas en hechos y datos. Utiliza lo que llamaríamos una lógica binaria (si/no, arriba/abajo, frio/caliente), es preciso, analítico, y ordenado. Es como un reloj suizo pendiente de que todo se cumpla como debe ser y sin errores, con un sentido impecable del tiempo. 

Pasamos ahora al hemisferio derecho, maestro de la posibilidad y la imaginación. Es allí en sus pasillos y corredores infinitos, siempre cambiantes, que ocurren los sueños y los sentimientos. A diferencia de su vecino éste hemisferio no entiende la realidad linearmente, ni hace una diferencia entre pasado o futuro; allí, todo ocurre en el presente. Percibe la realidad de una forma global sin hacer distinciones, más bien busca los lazos que unen todo, las similitudes de cada cosa que al final forman parte de un todo inmenso.  Piensa en símbolos, colores, imágenes y sentimientos, concibe la información como algo global y cada cosa está conectada a ese todo; es capaz de hacer procesos paralelos en vez de pasar de una característica a otra, trabaja varias cosas simultaneamente buscando conexiones. Le gusta pintar fuera de las lineas, ve realidades y posibilidades diferentes, es divergente y no es convencional. 

Es totalmente increíble la cantidad de tareas que estos dos hemisferios llevan a cabo. Saber que cada acción en nuestro cuerpo voluntaria o involuntaria, consciente o inconsciente es gracias a el trabajo en equipo de nuestro cerebro. Por mas difícil que sea de creer, es la colaboración mutua entre estos dos que nos permite hacer procesos cognitivos complejos, a través del equilibrio de estos dos somos capaces de hacer las tareas más complejas. El problema surge cuando nos damos cuenta que nuestra realidad cotidiana es un hemisferio izquierdo gigante, las empresas son diseñadas de ésta forma, los procesos, nuestra educación, nuestros valores y poco a poco comenzamos a pensar que no existe otro lado a la moneda.

La percepción general del mundo es un desequilibrio, una utilización excesiva del hemisferio izquierdo, un caos semi-organizado ya que no existe forma de canalizar ese caos. Si vemos bien, son siempre los programas que activan el hemisferio derecho los menos vistos y estudiados en las instituciones; el arte, la música, el teatro, la danza, son los primeros en ser disminuidos y acortados. Son precisamente esos programas los que nos permiten vivir las llamadas experiencias estéticas, las cuales agitan y agudizan todos los sentidos simultaneamente. Hemos olvidado que es el equilibrio lo que nos permite hacer y crear cosas extraordinarias. Cualquier radicalismo nunca dará frutos duraderos, y tristemente somos fieles discípulos del hemisferio izquierdo.

Nuestro cerebro es una llave al universo, exterior e interior. Utilizamos el 100% de nuestro cerebro regularmente. ¿Pero qué pasa? No lo hacemos simultaneamente, dependiendo de la tarea utilizamos ciertas areas; como en un computador no usamos el mismo programa para "surfear" la web que para ver una foto. Nos hace falta un uso consciente de éste universo que llevamos dentro. Cada ser humano lleva en si mismo un deseo de ser (así sea sólo por un rato) de crear algo por el mismo, explotar su capacidad. Absolutamente todos poseemos esa capacidad creadora, pero es nuestra elección utilizarla o no. 

Exploremos ese mundo misterioso, mantengámoslo activo. ¿Cómo? Leyendo, escribiendo, pintando, jugando, reflexionando, creando, imaginando, soñando, sintiendo, pensando, ...responsablemente al igual que conscientemente, con pleno conocimiento del: "¿Qué estoy haciendo y porqué?". Recreemos esa capacidad del equilibrio que yace en nosotros, al explotarla conoceremos aún más nuestra expresión y capacidad  inagotable. A veces es necesario hacer el cuerpo permeable a materia pensante y creadora, cambiante. El espíritu se duerme cuando lo olvidamos, cuando no lo utilizamos. Es hora de agitarlo, comencemos a pensar y a crear, no tiene ningún costo.

lunes, 17 de enero de 2011

Humano no-humano.

Imagínense un carro que va en contra-vía sin saberlo y comienza a andar; de repente, se encuentra con montones y montones de carros que pasan al lado: acelerados, evadiéndolo, pitándole, insultándolo y casi subconscientemente él se detiene asustado y voltea para unírseles. Inmediatamente, el conductor piensa que acabó de hacer una locura, se dice a si mismo que jamás hará algo así otra vez; sin embargo, en su memoria quedará como una pequeña ceniza latente esa idea... ¿Será que no iba en contra-vía, que hubiera pasado si continuara?


Los que continúan, se chocan o les ponen un parte, les quitan la licencia y les dicen "¡No vuelvas a hacer eso! ¡Eso está prohibido!", les dan clases sobre como conducir adecuadamente, les hablan de las consecuencias de hacer dicho acto, finalmente termina el conductor por aceptar que condujo en contra-vía aún si todo su ser le dice que no lo hizo. 

Nos han enseñado a ser como ese conductor prudente, que es obediente y no cuestiona, que nunca trasciende. Cada día sin darnos cuenta estamos perdiendo nuestra condición de seres humanos, tan sutilmente como la tierra logra girar sin que lo notemos. Zygmut Bauman, un gran filósofo de nuestro tiempo nos habla de una "Sociedad Líquida" de la cual todos hacemos parte. Una sociedad donde ya nada es sólido, donde los conceptos que creemos más firmes son como hielo esperando a derretirse.


Convivimos con una sobrecarga de información diariamente. Estamos constantemente rodeamos de información que nos llega de todos lados a una velocidad imparable, no tenemos tiempo de procesarla y, como la escuchamos tan seguido y en todas partes, terminamos por otorgarle cierto carácter de verdad. Olvidamos detenernos un segundo y pensar: ¿Será que esto sí es así? Cada vez que negamos el uso de nuestra capacidad de elegir, negamos un poco nuestra esencia de seres humanos. No olviden nunca que la capacidad de formular nuestros propios pensamientos está en cada uno de nosotros, y ¿saben algo? Es totalmente gratis.

¿Qué tanto de lo que consideramos parte de nosotros es propio? Podríamos, en aras de incurrir en otros aspectos, reducir la personalidad a todas las experiencias, vivencias e ideas que han formado a una persona y que por eso mismo la hacen única. Pero deténganse un segundo y piensen... ¿Nos pertenece nuestra personalidad? ¿Cuántas de esas experiencias, vivencias e ideas fueron propias? La verdadera personalidad nace cuando somos capaces de ver nuestras experiencias como propias y únicas, cuando rasgamos a través de todas esas capas ficticias de ilusiones que hemos convertido en realidades (la vanidad, los prejuicios, los dogmas, las críticas, los insultos, las apariencias) es en ese momento cuando nos encontramos con nosotros mismos. En una batalla que no es fácil de ganar llega la hora de destruir y botar todo lo que no se encuentra allí por decisión propia, nuestro concepto de una realidad construida por trivialidades. Nos encontramos cara a cara con nuestra esencia cruda y humana, pero viva ante todo; y no sólo viva, sino moldeable, a la merced de nuestra creatividad e imaginación. Hemos comenzado a conducir en contra-vía.