"¡Hommel, Victor, 87, muerte natural, Hommel, Victor, 87, muerte natural!" Llamaba frenéticamente la secretaria principal, con un tono lleno de desinterés y monotonía. Había una línea inmensa que llegaba hasta donde el ojo fuera capaz de ver, en algún sitio cercano de la aparente mitad se vio la figura de un hombre saliendo hacia el frente.
Victor caminaba lentamente pero constante, era un hombre que aún con sus años había conservado un poco de su cabello, sus arrugas delineaban su cara y llevaba un par de grandes gafas con un borde negro grueso. Llegó al final con una mirada que se disputaba entre sorprendido e indiferente.
Victor caminaba lentamente pero constante, era un hombre que aún con sus años había conservado un poco de su cabello, sus arrugas delineaban su cara y llevaba un par de grandes gafas con un borde negro grueso. Llegó al final con una mirada que se disputaba entre sorprendido e indiferente.
"Señorita, si mis oídos me sirven todavía, creí haber escuchado mi nombre.
Buenos días Sr.Hommel está usted en lo correcto, efectivamente llamé su nombre. Ahora si es usted tan amable y me hace el favor de llenar los formularios apropiados, me haría un gran favor.
¿Qué significa esto, qué formularios? ¿Es una prueba?
No, Sr.Hommel, no es una prueba. Llénelos por favor, sea considerado con la gente que sigue esperando en fila."
Distraído, Victor volteo su mirada hacia el cielo y le pareció ver un punto negro que cada vez se hacía más y más grande. Unos segundos después se veía debilmente la figura de una camión, cuando finalmente lo vio claramente quedó asombrado. Se trataba de un camión muy viejo, sin embargo, parecía estar en perfecto estado, en su lado leía en grandes letras: "ENTREGA DE ORACIONES". Disminuyo su velocidad hasta detenerse y en cuestión de segundos abrió sus puertas para ser recibido por un equipo de trabajadores que descargaban sus contenidos a una pequeña puerta que tenía un aviso arriba: "PROCESAMIENTO DE ORACIONES". Volvió su mirada a la señorita que tenía ahora una mirada extremadamente impaciente.
"Señor, ¿sería posible que me permitiera continuar? Como le venía diciendo señor, debe llenar estos formularios lo antes posible. Déjeme recordarle algunas cosas, si usted murió mayor de 85 años por favor llene también el formulario que dice OA8, si usted murió por causas naturales debe llenar al igual los formularios ND1 y ND3. ¡Ah! Por cierto antes de que se me olvide, debe estampillarlos todos en la oficina de estampillas que queda al lado de las puertas. !Tinta roja, no negra!
Perdón, pero creo que... ¡Señorita!¡Señorita! ... debe haber algún..."
Sin decir una sola palabra se fue rapidamente a atender las otras personas en línea.
El pobre Sr.Hommel se sentía inmensamente frustrado y desesperado, le parecía que estaba siendo procesado tal como en una prisión. Mirando hacia todos los lados divisó una puerta inmensa metálica que estaba cuidada por dos figuras muy grandes al parecer con alas. Su vista anciana fue capaz de distinguir lo que parecían ser letras "..I..E..O", pero no alcanzaba a ver claramente. Si había algo que los años no le habían quitado al Sr.Hommel era su curiosidad, la cual lo llevó a aproximarse más y más a la gran puerta. Instantaneamente los guardias lo detuvieron.
"¿Qué quiere usted anciano? ¿Lo mandaron para acá?
-Les entregó los formularios-
No puede pasar por acá con estos formularios y de todas maneras no sé porqué quisiera. Allá abajo no hay nada que sea de su gusto, sólo caos. Deber moverse de acá señor. ¡Andando!"
Se devolvió y comenzó a caminar hacia el otro lado buscando la Oficina de Formularios. Cuando al fin llegó, se apoderó de él un aire pesado y aburridor, lo único que distinguía eran fila tras fila de pequeños cubículos llenos de gente llenando sus formularios. Desganadamente buscó uno vacío y se incorporó al grupo. Antes de haber entrado a la oficina había estado tan confundido y distraído, que pasó por alto completamente una grandiosa puerta bañada en oro con cinco letras enmarcadas en lo alto: "CIELO".