Esencia de salvaje.

La Salvaje Esperanza

Éramos dioses y nos volvieron esclavos.
Éramos hijos del sol y nos consolaron
con medallas de lata.
Éramos poetas y nos pusieron a recitar
oraciones pordioseras.
Éramos felices y nos civilizaron.
Quién refrescará la memoria de la tribu.
Quién revivirá nuestros dioses.
Que la salvaje esperanza siempre sea tuya, querida alma inamansable.

-Gonzalo Arango-

Recordando nuestra condición de que ante todo seguimos siendo seres humanos.

lunes, 24 de enero de 2011

Un universo interior.


Existe un mundo inimaginable dentro de cada uno de nosotros, es tan inmenso como el universo que nos contiene. Hemos logrado delinear lo que parecen ser sus límites, hemos hecho un mapa preliminar sobre él, hemos creado materias de estudio basándonos en lo que creemos conocer, lo hemos estudiado una y otra vez y aún así no logramos comprender la inmensidad que contiene. Hablo aquí de nuestro cerebro humano, nuestro motor que todo controla en nuestro cuerpo, a través del cual percibimos la llamada "realidad". Lo que creemos y lo que no, lo que valoramos y lo que no, lo que hemos aprendido, lo que hemos soñado, lo que hemos deseado, lo que hemos logrado, todo se encuentra allí.


¿Qué compone éste motor humano? Básicamente el cerebro humano consta de dos hemisferios (llamados derecho e izquierdo) y un cuerpo calloso que los une y funciona como una especie de puente entre los dos que permite utilizarlos paralelamente. Cada hemisferio comprende la realidad diferentemente, a primera vista parecerían como dos personas totalmente diferentes pero se complementan mutuamente al funcionar. 

Empezamos por el hemisferio izquierdo, el maestro de la lógica y el análisis, percibe la realidad linearmente, graba y archiva cada ocurrencia con la mayor cantidad de detalles posibles. Éste hemisferio piensa en números y palabras, es esa voz dentro de nuestra cabeza que nos habla y nos dice: "¿Será que sí? ... ¿Qué pasaría si? ... ¿Y si hubiera hecho..?"; es consciente del pasado y el futuro, le encanta clasificar y dividir. Es completamente racional, saca conclusiones basadas en hechos y datos. Utiliza lo que llamaríamos una lógica binaria (si/no, arriba/abajo, frio/caliente), es preciso, analítico, y ordenado. Es como un reloj suizo pendiente de que todo se cumpla como debe ser y sin errores, con un sentido impecable del tiempo. 

Pasamos ahora al hemisferio derecho, maestro de la posibilidad y la imaginación. Es allí en sus pasillos y corredores infinitos, siempre cambiantes, que ocurren los sueños y los sentimientos. A diferencia de su vecino éste hemisferio no entiende la realidad linearmente, ni hace una diferencia entre pasado o futuro; allí, todo ocurre en el presente. Percibe la realidad de una forma global sin hacer distinciones, más bien busca los lazos que unen todo, las similitudes de cada cosa que al final forman parte de un todo inmenso.  Piensa en símbolos, colores, imágenes y sentimientos, concibe la información como algo global y cada cosa está conectada a ese todo; es capaz de hacer procesos paralelos en vez de pasar de una característica a otra, trabaja varias cosas simultaneamente buscando conexiones. Le gusta pintar fuera de las lineas, ve realidades y posibilidades diferentes, es divergente y no es convencional. 

Es totalmente increíble la cantidad de tareas que estos dos hemisferios llevan a cabo. Saber que cada acción en nuestro cuerpo voluntaria o involuntaria, consciente o inconsciente es gracias a el trabajo en equipo de nuestro cerebro. Por mas difícil que sea de creer, es la colaboración mutua entre estos dos que nos permite hacer procesos cognitivos complejos, a través del equilibrio de estos dos somos capaces de hacer las tareas más complejas. El problema surge cuando nos damos cuenta que nuestra realidad cotidiana es un hemisferio izquierdo gigante, las empresas son diseñadas de ésta forma, los procesos, nuestra educación, nuestros valores y poco a poco comenzamos a pensar que no existe otro lado a la moneda.

La percepción general del mundo es un desequilibrio, una utilización excesiva del hemisferio izquierdo, un caos semi-organizado ya que no existe forma de canalizar ese caos. Si vemos bien, son siempre los programas que activan el hemisferio derecho los menos vistos y estudiados en las instituciones; el arte, la música, el teatro, la danza, son los primeros en ser disminuidos y acortados. Son precisamente esos programas los que nos permiten vivir las llamadas experiencias estéticas, las cuales agitan y agudizan todos los sentidos simultaneamente. Hemos olvidado que es el equilibrio lo que nos permite hacer y crear cosas extraordinarias. Cualquier radicalismo nunca dará frutos duraderos, y tristemente somos fieles discípulos del hemisferio izquierdo.

Nuestro cerebro es una llave al universo, exterior e interior. Utilizamos el 100% de nuestro cerebro regularmente. ¿Pero qué pasa? No lo hacemos simultaneamente, dependiendo de la tarea utilizamos ciertas areas; como en un computador no usamos el mismo programa para "surfear" la web que para ver una foto. Nos hace falta un uso consciente de éste universo que llevamos dentro. Cada ser humano lleva en si mismo un deseo de ser (así sea sólo por un rato) de crear algo por el mismo, explotar su capacidad. Absolutamente todos poseemos esa capacidad creadora, pero es nuestra elección utilizarla o no. 

Exploremos ese mundo misterioso, mantengámoslo activo. ¿Cómo? Leyendo, escribiendo, pintando, jugando, reflexionando, creando, imaginando, soñando, sintiendo, pensando, ...responsablemente al igual que conscientemente, con pleno conocimiento del: "¿Qué estoy haciendo y porqué?". Recreemos esa capacidad del equilibrio que yace en nosotros, al explotarla conoceremos aún más nuestra expresión y capacidad  inagotable. A veces es necesario hacer el cuerpo permeable a materia pensante y creadora, cambiante. El espíritu se duerme cuando lo olvidamos, cuando no lo utilizamos. Es hora de agitarlo, comencemos a pensar y a crear, no tiene ningún costo.

1 comentario:

  1. Es refrescante que la invitación a aprovechar todo el potencial propio surja de un espíritu joven. Al compartir sus ideas, semillas ya germinadas, encontrará terrenos abonados en los cuales florecerán.

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